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Sexo y amor

Pequeña guía de los aceites de masaje

4 de agosto de 2026 · 5 min de lectura · La redacción

Un aceite calienta la piel y ralentiza los gestos. Aún hay que saber cuál, y dónde no tiene nada que hacer.

Aceite, y no cualquier frasco

Un aceite de cocina y un esencial puro no son aceites de masaje. El primero engrasa las sábanas y puede irritar las mucosas. El segundo, puro, quema la piel. Se toma un aceite pensado para el cuerpo, o una base neutra como la almendra dulce, con como mucho unas gotas de esencial ya diluido.

Se prueba una gota en el antebrazo el día anterior. Rojez, picor: se cambia de aceite. Las pieles muy reactivas salen mejor con un aceite fraccionado de coco o una leche de masaje.

Donde el aceite se detiene

El aceite degrada el látex. Con un preservativo, se queda en un lubricante al agua o, según el preservativo, de silicona. No se «termina» un masaje con aceite con una penetración protegida sin haberse secado las manos.

En las mucosas, poco o nada. El aceite de masaje está hecho para la espalda, los muslos, los hombros, los pies. Para vagina o ano, un lubricante dedicado es más seguro.

El gesto, más que el perfume

Aceite en las palmas primero, para templarlo, luego presiones largas en el sentido de los músculos. Se anuncian las zonas, se pide la presión, se para si el otro se crispa. Diez minutos lentos valen más que una coreografía.

Una toalla bajo el cuerpo, una habitación no demasiado fría, y los teléfonos en otro sitio. El perfume se queda discreto: en un momento íntimo, un aceite muy perfumado tapa el olor de la piel, que forma parte del placer.

Estos textos son referencias generales. No sustituyen un consejo médico ni el acompañamiento de un sexólogo cuando algo preocupa o duele.

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